AUTORA: Ana Palenque Cundin
Dirigir un proyecto me hizo ver que la implicación de los miembros del equipo varía mucho y no siempre es la esperada. Al principio, te parece que tu labor acaba cuando se reparten las tareas y se aclara qué se espera de cada uno. Pero lo cierto es que hay personas que necesitan más.
Conforme avanza el proyecto te das cuenta de que cada uno lleva su propio ritmo. Pero el ritmo de algunos te parece preocupante y ves que es necesario recordarles su tarea periódicamente. Esa actividad consume tus energías y tu paciencia. Algunos retrasos pueden afectar a las entregas previstas y, para evitarlo, otros miembros acaban asumiendo más carga que la prevista para ellos en el plan.
1. Qué es el apoyo
Apoyar a un equipo implica "guiarlo, inspirarlo, escucharlo y empoderarlo". Se trata de fomentar una buena relación en el equipo, escucharles activamente y ofrecer orientación y cercanía. No sólo se busca el rendimiento, sino un clima de trabajo agradable que refuerce su implicación. También hay que reconocer el trabajo bien hecho: "las personas que se sienten valoradas, dan lo mejor de sí mismas".
2. Apoyo y motivación
Dice Alfonso Alcántara que la motivación más efectiva es la motivación por apoyo, que para motivar hay que ordenar menos y apoyar más. No se trata de sacar a los miembros de un equipo de su "zona de confort". Si quieres que aprendan y hagan cosas nuevas primero díselo y después ayúdales con ello, haz su zona de confort más grande.
3. El estilo de liderazgo por apoyo
Goleman introdujo una clasificación de seis estilos de liderazgo. Quizá el que primero nos viene a la mente es el liderazgo autoritario. Es un estilo jerárquico, similar al de los ejércitos. En un equipo de estudiantes no tenemos herramientas necesarias para ejercer ese liderazgo (subir el sueldo, dar más vacaciones, expulsar a alguien...). Pero es que además da malos resultados a la larga.
Uno de los seis estilos de Goleman es el facilitador (o coaching) que está muy relacionado con el apoyo que mencionábamos antes. Este estilo se basa en preguntar, escuchar y acompañar al colaborador para que encuentre sus propias respuestas y cómo avanzar. El facilitador no impone soluciones, sino que crea un espacio para que el equipo reflexione y pueda crecer. El liderazgo es un proceso de orientación y acompañamiento y no de imposición. Si tenemos en cuenta que el acompañamiento, o apoyo, es un motivador importante, este estilo de liderazgo puede ser interesante en nuestros equipos de estudiantes.
4. Gestionar las emociones
Una de las cosas más difíciles de superar como directora fue gestionar la frustración. No es fácil ver cómo, mientras algunos compañeros se esfuerzan mucho, otros se benefician de los resultados con un esfuerzo muy inferior. La distancia entre tus expectativas y la realidad del equipo es lo que te causa frustración. Pero es que, según algunos autores, reaccionar desde la emoción (frustración, enfado) empeora las cosas y genera efectos colaterales negativos.
Lo que se puede hacer es tener un poco de paciencia, ser consciente de tus emociones (estoy frustrándome), no reaccionar en caliente (por ejemplo, enfadándome) hacer una pausa y reflexionar, tratando de dar una respuesta más racional intentando que el equipo mantenga el rumbo.
4. Conclusiones
Si te toca dirigir un proyecto, algunos compañeros funcionarán solos, pero a otros habrá que prestarles atención. Por tanto, haz desde el principio seguimiento de lo que van haciendo. Ten acceso a todos los documentos donde se trabaja. Mantén una comunicación semanal suficientemente fluida usando unos medios de comunicación (chat, comentarios en documentos, video conferencias...) que os funcionen bien. Haz todo esto sin agobiar. El objetivo es evitar que aparezcan problemas cuando ya sea demasiado tarde para remediarlos.
Además, ten en cuenta qué es lo que motiva a los compañeros. Consulta algún vídeo breve sobre cómo motivar, dentro de tus posibilidades como director de un equipo de estudiantes. Si alguien no se implica, repetirle la tarea que debe hacer quizá no te funcione. Escúchale, pregúntale dónde están las dificultades, apóyale en los primeros pasos de la tarea, anímale. Si tú también estás saturado, quizá puedas pedir a otra persona del equipo que le ofrezca apoyo. Delega en ella.
En resumen, ser directora no sólo es organizar y coordinar, también hay que estar pendiente de las tareas, recordar responsabilidades, escuchar, motivar y apoyar también forma parte de liderar, aunque resulte complicado o desagradable.
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