AUTOR Pablo Ramírez Lacalle
Dirigir un proyecto exige poner mucha atención. A veces, se cometen errores por despistes en la lectura o por trabajar muy rápido. La experiencia demuestra que lograr un producto de calidad profesional exige revisarlo muy bien antes de entregarlo. También, que mejorar la dirección de proyectos similares exige reflexionar sobre el proceso realizado. Aquí identificaremos qué causa muchos de los fallos que llegan hasta el producto final y cómo mejorar nuestros hábitos de trabajo para evitarlos.
1. El impacto de la prisa
En nuestra primera experiencia en dirección de proyectos, la urgencia por acabar cuanto antes, afectó negativamente a la calidad del resultado. Aunque sabíamos que en las notas a pie de página estaban las instrucciones de la plantilla, no prestamos suficiente atención y algunas se nos escaparon. Tampoco nos dimos cuenta de algunos errores ortográficos y de que algunas tablas quedaban mal divididas entre las páginas. Estos errores en los documentos perjudican nuestra imagen profesional.
En nuestra primera experiencia en dirección de proyectos, la urgencia por acabar cuanto antes, afectó negativamente a la calidad del resultado. Aunque sabíamos que en las notas a pie de página estaban las instrucciones de la plantilla, no prestamos suficiente atención y algunas se nos escaparon. Tampoco nos dimos cuenta de algunos errores ortográficos y de que algunas tablas quedaban mal divididas entre las páginas. Estos errores en los documentos perjudican nuestra imagen profesional.
2. La impulsividad y la akrasia
Detrás de esta urgencia por acabar, seguramente está la impulsividad, que se define como "actuar de forma automática y rápida sin pensar en las consecuencias". Este termino está muy relacionado con la akrasia, término introducido por Aristóteles, que significa "actuar en contra de nuestro propio beneficio por falta de voluntad". En nuestro caso, habíamos asimilado perfectamente que las instrucciones y la revisión del documento eran preceptivas, pero la impulsividad, esa necesidad de escupir soluciones cuanto antes, nos lleva a cometer muchos errores.
Detrás de esta urgencia por acabar, seguramente está la impulsividad, que se define como "actuar de forma automática y rápida sin pensar en las consecuencias". Este termino está muy relacionado con la akrasia, término introducido por Aristóteles, que significa "actuar en contra de nuestro propio beneficio por falta de voluntad". En nuestro caso, habíamos asimilado perfectamente que las instrucciones y la revisión del documento eran preceptivas, pero la impulsividad, esa necesidad de escupir soluciones cuanto antes, nos lleva a cometer muchos errores.
3. Algunos factores que nos hacen perder el foco
Existen diferentes elementos en nuestro día a día que reducen nuestra capacidad de atención y fomentan la impulsividad:
Existen diferentes elementos en nuestro día a día que reducen nuestra capacidad de atención y fomentan la impulsividad:
- La fatiga mental: es decir, el cansancio acumulado en nuestro cerebro por exceso de trabajo. Cuando se va agotando nuestra energía, es mucho más difícil resistirse a la impulsividad y, por ejemplo, evitar las tareas de revisión.
- El estrés: trabajar bajo presión disminuye nuestra capacidad para tomar decisiones racionales.
- La falsa sensación de productividad: creer (equivocadamente) que entregar algo rápidamente es sinónimo de eficiencia.
4. Estrategias para mejorar el autocontrol
Autocontrol es la habilidad de frenar nuestras emociones y comportamientos para lograr un objetivo más importante. El autocontrol es la herramienta clave para reducir la impulsividad. Para lograrlo se proponen varias técnicas. Aquí destacamos las tres siguientes:
Autocontrol es la habilidad de frenar nuestras emociones y comportamientos para lograr un objetivo más importante. El autocontrol es la herramienta clave para reducir la impulsividad. Para lograrlo se proponen varias técnicas. Aquí destacamos las tres siguientes:
- Identificar los desencadenantes: reconocer situaciones concretas que nos hacen actuar con demasiada rapidez. Un ejemplo típico es la cercanía de una fecha límite de entrega. En ese caso tendemos a leer las instrucciones por encima.
- La técnica de la pausa: antes de dar por terminado un documento, debemos obligarnos a hacer una "pausa deliberada". Es decir, se trata de dedicar un momento a respirar e interrumpir ese "modo automático". Entonces, hacemos una segunda lectura centrada únicamente en detectar errores ortográficos o de formato.
- Evitar la multitarea: leer y redactar información importante requiere atención plena. Por tanto, es preciso concentrarse cada vez en una sola cosa.
5. Conclusiones
Para lograr resultados de buena calidad necesitamos aprender a gestionar nuestros impulsos. Hay que revisar con un poco de calma las instrucciones y cuidar los detalles importantes. Un buen autocontrol mejorará la calidad de nuestros proyectos y, además, reducirá el estrés de todo el equipo.
Para lograr resultados de buena calidad necesitamos aprender a gestionar nuestros impulsos. Hay que revisar con un poco de calma las instrucciones y cuidar los detalles importantes. Un buen autocontrol mejorará la calidad de nuestros proyectos y, además, reducirá el estrés de todo el equipo.
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